Cambados
ocupa una privilegiada situación en el centro de la comarca del Salnés, con una
costa baja y arenosa abierta a la ría de Arousa, protegido de los vientos del
suroeste por la península de O Grove y el istmo de A Lanzada.
Las huellas más antiguas del hombre en el municipio de Cambados proceden del segundo
milenio antes de Cristo, de un yacimiento de cabañas de la cultura del Bronce,
en el entorno del actual polígono industrial de Sete Pías. También se documenta
la presencia de poblados castrejos en Castrelo, A Pastora y Sete Pías, éste muy
interesante por la presencia de elementos de decoración arquitectónica al norte.
Los romanos también se instalaron aquí, dejando vestigios de su cultura
en nuestra zona. Algunos historiadores mencionan el entorno de Santa Mariña Dozo
como ejemplo de villa romana y núcleo generador del actual Cambados. A partir
del siglo VIII, Cambados sufrió los ataques de pueblos venidos del norte de Europa:
los normandos realizaron varias incursiones por toda esta área costera, y la Torre
de San Sadurniño es un claro ejemplo de la posición defensiva del pueblo cambadés.
La importancia de Cambados se demuestra por el hecho de que en 1170 Fernando II,
rey de León, le concediera el título de “Muy Leal Villa”, confirmando así algunos
privilegios que ya antes le habían sido concedidos por el rey visigodo Witiza.
Entonces, fueron numerosos los nobles y familias ilustres que aquí se asentaron,
construyendo los “Pazos”, que son casas señoriales utilizadas como residencias
permanentes o temporales.
Cambados cuenta con numerosos ejemplos de arquitectura
pacega gallega, perteneciente principalmente a los siglos XVII y XVIII, y sus
dimensiones, junto con los escudos que exhiben, además de sus torres, solainas,
capillas y jardines, hacen de los pazos construcciones admirables.
En
Cambados nacieron gallegos ilustres. Destaca la figura de Pedro Pablo Bazán de
Mendoza, en el siglo XVIII miembro de la Real Academia de Derecho Público y traductor
en verso de parte de la obra del francés Voltaire, entre otros. También sobresale
el egregio Ramón Cabanillas, conocido como el “poeta da raza” por su poesía combativa
en contra de las injusticias sociales. El cantor cambadés por excelencia también
glosó en sus versos las tareas de la vendimia. Aquí también nacieron los insignes
escultores Francisco Asorey y Narciso Pérez, prematuramente fallecido. Además
fijaron residencia en Cambados escritores ilustres como Emilia Pardo Bazán, Ramón
María del Valle Inclán o el teórico del regionalismo Alfredo Brañas, realizando
algunas de sus obras en esta villa. De las últimas generaciones podemos nombrar,
entre otros, al neuropsiquiatra Ramón Cacabelos, a los escultores Francisco Leiro
y Manolo Paz, al académico de la lengua Francisco Fernández Rei, y al pintor bohemio
Lino Silva.
Cambados fue declarado Bien de Interés Cultural (B.I.C) en
noviembre de 2001, que es la máxima categoría en lo que se refiere a protección
de conjuntos históricos y reconocimiento patrimonial en nuestra comunidad autónoma.
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